Los que sigan las entradas y comentarios adjuntos sabrán que ayer dejabamos la cosa con 40 trabajos por corregir. Por la madrugada quedaban 32. Hoy, 10 días después de empezar y unas horas más tarde de esos 32, ¿cuantos creen que quedan? Pues 32. Resulta que, al igual que cualquier otro día, se llega al trabajo, se comprueba el (en mi caso los) correo, se saca la lista de cosas imprescindibles, se llama a la gente importante, se organiza lo imprescindible, se va a la secretaría, se solucionan las actas del Máster, se llama a los vicerrectores, se fijan citas, se vuelve a intentar solucionar las actas, se entregan Memorias de estancias, se discute sobre un artículo que hay que terminar, se comprueba como va un técnica en el laboratorio, se pide algún material a un visitador, se intenta por tercera vez arreglar las actas del Máster, esta vez con una llamada exitosa a la persona adecuada y por fin se dedica uno a lo fundamental, corregir trabajos. Pero resulta que son las 14:00 y hay que ir a comer. A todo esto, sin poder ir a tomar café en ningún momento. Por suerte, hay una máquina automática en el Pabellón Central y entre entregas, llamadas y movimientos me dio tiempo a coger uno yo tomármelo mientras llamaba y hacía toda esa “gestión” y algo de investigación (para ser más preciso, ver como hacen otros la investigación y comprobar que todo va bien). Esa es la “envidiable” vida de un profesor de Universidad (y de vez en cuando, hasta damos clase y todo). Pero toda esa actividad solo fue por la mañana, por que dentro de 30 minutos empezará una tarde parecida. Hay menos secretarios (funcionarios de 8:00 a 15:00) y se llama a menos personas, pero ahora llegan las llamadas entre profesores, con becarios, discusiones sobre publicaciones y, si hay suerte, corregiremos 3 o 4 trabajos. Luego, una vez cenados y terminadas las obligaciones personales, a corregir por la noche. Y luego me hablan de 65 horas. Hace mucho tiempo que muchos profesores de Universidad hacemos 65 o más horas semanales. ¡Ah!, a nosotros nos jubilan, por ahora, a los 70; los que lleguen, claro. Me he olvidado de decir que en esta semana, entre todas esas cosas, hemos asistido muchos profesores a una conferencia de un experto en publicaciones para darnos ideas sobre las publicaciones con índice de impacto y otras actividades que debemos tener en cuenta. Eso también ha supuesto tener que registrarnos en iralis.org para obtener una ID, una identificación única como investigadores. Simultáneamente, he adquirido un número determidado de dominios que me puedan servir a mi identificacion y que pueda usar para hacer una página personal en la red, eso sí, cuando tenga tiempo (a este paso, nunca).
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Corrección de trabajos, 2ª parte
Publicado 11 febrero, 2010 Cansancio , Corregir , Trabajo , Universidad Deja un ComentarioSí, aun estamos aquí. Tengo que reconocer que me he retrasado un poco hasta esta entrada. Podría decir que tenemos mucho trabajo, justo antes de empezar el curso. En primer lugar siempre tenemos los exámenes de septiembre, con su corrección y evaluación, con el resultado que ya hemos dicho. En segundo lugar, están todas las actas de tercer ciclo. Tres, como coordinador del Máster, junto con otra gente, y sobre todo, gracias a otra gente, hemos “buscado” alumnos y logrado 9 personas para el nuevo Máster, y posiblemente alguna más después, lo que se puede considerar un éxito, sobre todo si pensamos en el coste. Cuatro, he terminado una corrección sobre un artículo y lo he enviado a su publicación a una revista indexada. Cinco, en este tiempo hemos estado preparando comunicaciones a dos Congresos. Para ser realistas, otros las han preparado y nosotros solo hemos puesto el Visto Bueno final. Seis, como tutor docente de estancias, estoy recibiendo correos y tutorizando via on-line los trabajos de estancias de un número respetable de alumnos. Siete, de alguna manera mucha gente cree que yo sé un montón acerca de ordenadores, y me han traído alguno para “limpiar” de virus y troyanos, todo eso sin tener en cuenta que hace tres años que no uso Windows y que casi no me acuerdo como se trabajaba en ese sistema tan malo. Ocho, en estas dos semanas se han estropeado 4 ordenadores en el trabajo y a alguno de mis compañeros, y de nuevo me ha tocado a mi hacer lo que se pudo para recuperar-sustituir los equipos dañados. Nueve, además tengo que cubrir mis seis direcciones de correo y tres blogs (algún vicio hay que tener). Diez, entre tanta actividad, a veces duermo, como y alguna otra cosa fundamental en cualquier ser vivo.
Podemos considerar todas estas excusas, pero la verdad es que estoy cansado. De todas maneras reconozco mi falta de respeto a los que me leen, así que espero que no vuelva a pasar. Lucharé contra mi mismo y mi abandono, debido sobre todo al mala sensación obtenida de los exámenes de septiembre. Pero es lo que hay
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