Esta mañana ha sido un tanto “rara”. Yo empiezo siempre la semana (lunes y martes, 9:00-10:00), y a veces el lunes hay pocos alumnos, o llegan más tarde, pero hoy ERA MARTES, y solo había en clase 50 alumnos, de un total de 166 matriculados. Asumo un número bajo de alumnos en clase como tónica habitual, pero hoy concurrían varias condiciones que, desde mi punto de vista, deberían suponer una asitencia algo más nutrida. En concreto hoy era el primer día de clase de esta materia; otros años hemos sobrepasado 100 alumnos ese primer día; en segundo lugar, es el último año en que esta materia se va a impartir siguiendo el plan 2000, así que los alumnos deberían estar preocupados por saber en que condiciones se va a producir esa cambio. Tercero, son alumnos de primero, que aun pueden tener algún interés; si fueran de quinto ya no habría nada que hacer; la Universidad ya habría acabado con ellos, al menos con su interés inicial. Sin embargo, como también opinan otros profesores, desde el año académico 2008/09 se ha producido un nuevo cambio (aun recuerdo el del curso 2001/02) y los alumnos de Universidad recuerdan mucho a los alumnos de la ESO, y ya ni asisten al primer día de clase. Es decir, nos espera un año de 30 alumnos asistenciales. En si mismo no estaría mal, si fuera el total a evaluar. Así se podrían aplicar muchas técnicas muy interesantes de docencia, pero al final, en el examen de junio, al que siguen teniendo derecho (esperemos que eso cambie en el nuevo plan), se presentan 130 alumnos. Eso nos llevaría a la eterna discusión alumno-profesor
Profesor: “…la evaluación va a ser continua, basada en los trabajos realizados, los casos redactados y los resueltos, asistencia a clase y prácticas y participación en las discusiones. Las habilidades y competencias que queremos desarrollar son…”
Alumno (es solo una suposición, por que no está presente): “No pienso pasarme por aquí hasta el examen de junio.”
…pero esa es otra historia que ya hemos llorado más veces.
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